Si cierro el círculo dejaré de rodar en él.
Hoy pudo ser el peor día del año, pero no. Tal vez si Senpai no se hubiese quedado a dejar el pagaré, yo no habría estado en el lugar preciso para ver lo que vi. Verlo a él. Verlo a él con otra persona fue lo que hizo caer lo que quedaba de esa pared gigante de recuerdos que me sumían en el dolor, en la culpa. La pared se rompió como un cristal y calló sobre mí. Luego de eso vino la felicidad de sentir que toda esa culpa y ese dolor que había sobre mis hombros desaparecía.
La mezcla de sentimientos aún está en mí, aún me duele y al mismo tiempo no. Ver a quien tanto amaste con otra persona, es lo más desolador que alguien puede llegar a enfrentar, pero a mí no me pasó, porque sé que intenté volver a sentir lo que antes sentí, pero no resultó. Puedo decir que para mí no fue triste, fui feliz porque él también puede ser feliz, y está luchando por eso. Eramos niños, ya crecimos.
El circuló se cerró.
La historia de la Bruja y del Ogro que se amaban se terminó.
Hoy cierro el libro y no lo miro más. Se acabó. Fue maravillosamente lindo.
Fin.
No hay comentarios:
Publicar un comentario