jueves, 19 de mayo de 2011

Es bisexual y por eso las viejas de la esquina hablan mal de ella.

Las personas se caracterizan por ser entes sociables, eso es lo que siempre te enseñan en el colegio... y eso es lo que he aprendido de la vida... llevo 19 años examinándola, y en mi corta travesía, aún no logro entender, ¿si es que somos sociables... por qué chucha no podemos sociabilizar con quien es diferente a ti? 
Las personas te juzgan por lo que haces y cómo lo haces, por lo que dices y cómo lo dices, por lo que piensas, por lo que bailas, juegas, gritas, luchas, respiras, vives, mueres, renaces... y por lo que amas, a quién y cómo amas... vivimos en una libertad que me suena a represión constante, en esa libertad que es un simple nombre, un sustantivo cualquiera, usado simplemente para llenar un espacio que debe ser llenado por que así la gente tonta siente que las cosas están cambiando. 
Una de mis amigas pequeñitas (n.n) se atrevió a contar que es bisexual, quizás vio impresa en mi frente la palabra homofobia, cuando lo dijo fue casi como si pidiese perdón al mundo... ¿perdón? ¿por qué? ¿por decir su verdad? ¿por ser sincera? Perdón deberíamos pedirle al mundo, al planeta, por el daño que le hemos hecho, por el daño que nos hacemos entre seres humanos, por tantas guerras y mentiras.
Esa noche, me habría encantado estar junto a ella, poder abrazarla, y brindarle un poco de compañía en aquella soledad inmunda en la que estaba, pero no podía: ella estaba lejos... y mis oportunidades de poder verla se hacen cada vez más escazas... lo peor de todo, es que mi ciudad es pueblo chico; infierno grande, y por eso entiendo lo mal que debe estar pasándolo.
Mi profesor de Redacción III nos preguntó durante una clase: "¿Con qué fin vienen las personas al mundo?", nadie logró atinar con una respuesta convincente... y creo que hasta que esta respuesta no salga de manera natural, no podremos entender que no importa de quién uno se enamore, sea hombre o mujer, da igual la condición sexual, religiosa o política, lo importante es llegar a ser feliz. Porque según mi profe, las personas vinimos al mundo a ser felices. Y sinceramente... él sí tiene razón.

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