Sonaba en mis oídos Portishead y pensaba en que me debía concentrar en lo que leía, cuando desvié la vista de la pantalla de Panchito (mi netbook) y vi un zapato frente al mio, algo asi como una bota vieja, descuidada, con hollín y con algo de barro… cubierto hasta la mitad por un pantalón viejo y sucio, seguido a esto, un olor desagradable en mi nariz… Ella era una de estas personas que la gente olvida que son seres humanos, era uno de los olvidados, los dejados, los que están en los rincones de las calles, que son mirados con pena… pero al mismo tiempo que ya a nadie le importan, y si les importa, es de la boca para afuera. En mis oídos seguía sonando la misma canción, ella debe haber subido al tren en la última estación, Rancagua, y puede ser que alguien haya alegado por su olor, o quizás no pagó el pasaje, tal vez alguien haya hecho algo para que la bajaran, o quizás no, lo único que sé, es que cuando vino la encargada de revisar los boletos, no hice ni dije nada… La hicieron descender del tren en San Francisco, y se quedó mirando como este se iba… así, lento, dejándola a ella sola. Ahí, en esa estación.

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